Mucha gente cree que un piso alquilado no se puede vender y no es así. Se puede vender tal y como está, y el inquilino sigue con su contrato, pero en lugar de pagar al antiguo propietario debe pagarle al nuevo (el nuevo propietario debe avisarle).
Para el vendedor la dificultad es que tiene que contar con que el piso tiene inquilino y que no podrá enseñarlo. Y entonces el precio dependerá de las condiciones del alquiler, puesto que en estos casos los compradores potenciales se reducen y son inversores que buscarán rentabilidad o precios interesantes.
Muchas veces los propietarios de pisos alquilados los quieren vender a precios de pisos libres pero sin poderlos enseñar y eso es muy complicado. Nuestra recomendación es que se esperen a que finalice el contrato de alquiler, y si necesitan vender antes, deberán adaptar el precio a la renta o al tipo de contrato del inquilino.